20 de septiembre de 2014

Cuchillo de tres filos


La casa de empeños.
Un cliente viene a vender un cuchillo y sale Rick, y como siempre el puto Rick lo sabe todo, así que suelta su retahíla: 

Es un cuchillo de trinchera de tres filos. En la Primera Guerra Mundial fueron prohibidos por la Convención de Ginebra porque producían unas heridas difíciles de coser. 

Estabas en tu trinchera y un loco del bando enemigo saltaba sobre ti desde lo alto o te lo encontrabas de frente en la trinchera y tenías que apuñalarle con esto, intentando traspasar el grueso "trenchcoat", el abrigo de trinchera. Con el cuchillo de tres filos le hacías un agujero que no cicatrizaba bien, entraba el aire y se infectaba.

La idea de que hay armas más inhumanas que otras. La idea de que un cuchillo de tres filos es demasiado. De que no hay que producir sufrimiento innecesario, sino matar rápido.

Sigamos bayoneteando hombres, bombardeando pueblos, volando en pedazos gente con granadas y cañones. VOLANDO EN PEDAZOS. Yo lo escribo y no nos hacemos a la idea realmente, ni tú ni yo: piezas de gente surcando el aire, un brazo por allí, una cabeza por allá, sangre vaporizada.

Sigamos matando mujeres y niños y ancianos, pero matémoslos rápido, por favor. Bum, tiro en la cabeza. Bum, cañonazo. Bum, tiro en las tripas. Una cosa limpia. Una cosa bien.

Nada de gases tóxicos, por favor. Nada de armas químicas. Nada de fosgeno, cloro, gas mostaza. La primera gran guerra fue una guerra muy sucia.

Sigamos dejando que los hombres, los hombres adultos, ni niños ni viejos ni mujeres, hombres adultos, sean alcanzados por las ondas expansivas de los proyectiles que les revientan el riego y los tejidos del cerebro. Dejemos que vuelvan a casa con temblores, mareos, neurastenia, tinnitus, amnesia, migrañas, mutismo.

Pero un cuchillo de tres filos no. Es demasiado. ¿Acaso somos animales?

Si lo que quieres es infectar la herida también puedes untar la hoja con mierda o guardarla en un lugar muy húmedo y sucio, como un retrete. Estás en la cárcel y quieres vengar una afrenta, o tu jefe de fuera o tu jefe de dentro te dice límpiate a ese, y tú vas a limpiártelo, te fabricas una buena faca con el hierro de un somier afilado con paciencia. Y a lo mejor él te lleva palante en el encontronazo, pero la puñalada llena de mierda se la lleva y si no le mata la herida ya le matará la infección, ya.

La idea de que no importa si pierdes la pelea, importa dejar al otro bien jodido y matarle antes o después. Cumplir la misión. No tener nada que perder.

Enlaces:
Verdún shell shock (contenido sensible)

1 comentario:

Anónimo dijo...

cool