2 de noviembre de 2013

The ride never ends, jugando a ser un dios cruel

En ocasiones jugamos a los videojuegos de la forma en que no deberíamos, deliberadamente. A veces, sobre todo en los juegos de simulación (construye tu propia ciudad, gestiona tu parque de atracciones, da vida a una familia...) tenemos la libertad suficiente para hacer las cosas muy bien o desastrosamente mal. El término medio es aburrido. Nadie quiere ser un jugador o un personaje regular. No queremos tener un sim con una vida mediocre. Queremos conseguir el empleo con el salario más alto, comprar los mejores muebles y llenar a tope nuestras barras de felicidad. Y si nos hartamos de intentarlo o nos aburrimos, los encerramos en una habitación sin puertas para que muera de hambre o los metemos en una piscina a la que después quitamos la escalerilla para que no puedan salir, y mueran ahogados cuando se agote su energía y caigan dormidos en el agua.

No queremos pasear por San Andreas y contemplar lo conseguido que está el efecto atardecer. Queremos tener los mejores coches, un buen arsenal, cumplir todas las misiones, acumular miles de puntos y millones de dólares, y llenar al máximo las barras de respeto y sex-appeal. Y si nos aburrimos de intentar superar una misión especialmente difícil, lanzamos al protagonista desde un avión para intentar aterrizar en una piscina. Lo lanzamos a toda velocidad por la ciudad en todo tipo de vehículos para que se pegue las hostias más increíbles.

Juntamos a todos nuestros lemmings en un agujero y los hacemos estallar a todos a la vez.

Porque podemos. Porque el juego nos lo permite. Jugamos a ser dioses crueles.

El 26 de marzo de 2012, un usuario del board /v/- Videogames de 4chan creó uno de esos pocos hilos que verdaderamente merecen el calificativo de "épico". En él iba realizando la crónica, documentada con capturas de pantalla, de una atracción que había creado en el juego de simulación Roller Coaster Tycoon 2, en el que el jugador se mete en el papel del director de un parque de atracciones. Uno de los puntos más atractivos del juego era que los jugadores podían diseñar personalmente los recorridos de las montañas rusas.

La creación de este jugador se llamaba "Mr. Bones Wild Ride", decorada con un esqueleto saludando con su chistera. El recorrido medía 30,696 pies de largo (9,3 km) en términos de juego, y transportaba a 38 viajeros. "Más vale que esto acabe con los 38 pasajeros muriendo", dijo alguien. Al fin y al cabo, es lo peor que les puede pasar, ¿verdad?

Los excitados pasajeros se montaron en la atracción y allá que fueron.

El problema es que el tiempo del juego corre mucho más rápido que el de la realidad. Al cabo de unos minutos, el jugador había tenido a los pasajeros recorriendo el circuito durante 4 meses. Los pasajeros empezaban a opinar "Quiero bajarme de Mr. Bones Wild Ride", "Quiero bajarme de Mr. Bones Wild Ride" ("I want to get off Mr Bones Wild Ride") en una lastimera pero justificada letanía. Algunos incluso opinaban "Tengo la extraña sensación de que alguien me está observando", mandándole un mensaje a la cruel inteligencia superior culpable de aquel tormento: "Sé que estás ahí".

El recorrido duraba 70 minutos reales. En términos de juego: 4 años. 4 Años de vida virtual encerrados en una montaña rusa. Tras acabar el circuito, los pasajeros salían a una cola que duraba dos horas, tras la cual... llegaban otra vez a la entrada de la atracción. Un sonriente y elegante esqueleto con chistera te recibe con un cartel luminoso: "Mr. Bones dice: El viaje nunca termina" ("Mr. Bones says: The ride never ends").



¿Os recuerda a cierto capítulo de los Simpson?


Se abre así la perspectiva de un ciclo eterno. Los pasajeros están condenados a años y años de viajes infernales en la montaña rusa mientras el ordenador del cruel dios siga ejecutando la simulación.

Como en el relato La Expedición, de Stephen King, la criatura terrorífica no es un monstruo o un asesino, sino el propio Tiempo. Un tiempo tan inabarcable que nuestra imaginación tiembla con sólo intentar concebirlo.

En lo que a albergar imágenes grandes a tamaño real se refiere, Blogger es una mierda, así que aquí tenéis un enlace a la imagen con las capturas de pantalla del hilo, albergado en un post del blog Collection of Awesome.

También podéis verlo albergado en Imgur y archivado en chanarchive.org, donde van los hilos buenos al morir.